Hurrr hurrr este juego es sexista, este no hurr hurr

Ahora que se supone que los videojuegos son una disciplina artística legítima y relevante® (pro reminder: no lo son) se ha puesto de moda entre las discutibles y generalmente autroplocamadas mentes brillantes del videojuego hablar sobre sexismo. Ya sabéis, esa cosa NUEVA y EXCITANTE que no ha existido hasta hace poco y que ahora es claramente relevante para todo el mundo. 

Al parecer, para estar en la vanguardia ideológica del medio hay que tener algún tipo de cruzada contra el sexismo en los videojuegos o incluso señalar como sexistas contenidos no necesariamente relacionados con el tema para avivar el debate. Porque es un tema muy importante, por supuesto y que debe ser perpetuado hasta que… no sé, hasta que todas las demandas absurdas escritas en ciertas agendas estén tachadas, supongo.

No voy a entrar al trapo a hablar de ello de la misma forma en la que se está haciendo -que viene siendo si está justificado o no- pero sí me gustaría poder expresar la gracia que me hace cierto baremo que se usa a la hora de medir cómo de inapropiado es el supuesto/no supuesto/supuesto pero consentido/etc. sexismo en los juegos.

¡Killer is Dead ha salido! Y no solo parece ser un juego bastante mediocre, sino que el sexismo presente en su llamado modo gigolóparece ser unánimemente ofensivo entre la prensa. Esos malditos japoneses. Ya sabéis como hacen los juegos, con mujeres que no son más que objetos y puro fanservice para aquellos cuyos brazos han llegado al punto de un desarrollo muscular claramente asimétrico.

Eso es algo que se da por hecho. Que la perversión y sexualización banal en es algo que se da en los juegos japoneses por defecto, por supuesto. ¿Lo gracioso? Que al parecer esto excluye a los videojuegos occidentales del mismo pecado. ¿Fanservice para regalarse los ojos? ¿Mujeres reducidas a meros objetos de forma humillante? Ah sí, eso es cosa de los nipones, esa nación que ejerce la igualdad del medievo en el siglo XXI.

Al parecer existe entre el habitante de foro y sibarita del ocio digital interactivo la hilarante idea de que los juegos japoneses ofrecen su sexismo de forma grosera para complacer a un público altamente interesado en desollarse a pajas mientras que los juegos occidentales hacen un uso de la sexualidad (nótese la ausencia de la palabra sexismo) como forma de inteligente y aguda crítica social para un brillantemente educado y refinado público de alto nivel intelectual que se reúne en un selecto Club de Señores.

Si bien la idea de el modo gigoló me repele, no encuentro ninguna aguda crítica social a esto en el final de GTA 3, las escenas de sexo de God of War, la totalidad de la sagas como Bloodrayne y Saints Row, por no hablar de casos como Duke Nukem, por poner unos pocos ejemplos rápidos.

Es gracioso que se haya desarrollado hasta cierto punto un “paraguas” ante el sexismo existente en los juegos occidentales por parte de cierto sector del Club de Señores. La única diferencia entre el sexismo que tiene lugar en los juegos japoneses y occidentales es que los de los japoneses no ocultan el motivo de por qué está ahí y lo abrazan haciéndolo evidente.

Los desarrolladores occidentales, mucho más preocupados por que los videojuegos sean percibidos como una disciplina artística legítima y relevante® tratan de maquillar el hecho de que ellos también quieren tener un pedazo de los deportistas de élite de la excitación solitaria del miembro viril.

¿Qué aportan la escena de la ducha de Heavy Rain o las de sexo en The Witcher? Esencialmente lo mismo que el modo gigoló de Killer is Dead. Pero la mera mención de este hecho enfurecerá a nuestros queridos amigos del paraguas. ¡Es valor artístico! dirán. Si la escena de la ducha de Heavy Rain tiene valor artístico, podríamos derribar el Louvre, poner 150 XBOX con el Dead or Alive Voleyball en su lugar y salir con la sensación de que nos han hecho un tour por la Capilla Sixtina. Pero eso no pasa. ¿Por qué?

Muy sencillo: los videojuegos no son una disciplina artística legítima y relevante®. Son un medio de entretenimiento que debe atraer al máximo de gente posible dentro de un perfil determinado para resultar rentable. Y resulta que una gran mayoría del público de los videojuegos se siente atraído por mujeres que entran dentro de lo que es considerado bello y/o sensual, atributos que se potencian para ampliar su poder de convocatoria. No existe ningún motivo artístico en los videojuegos, de cualquier origen, para incluir a mujeres deseosas de complacer o que puedan ser usadas como objetos por los jugadores. Existen porque gustan a la gente a la que el juego quiere gustar.

¿Por qué no hay juegos de ajedrez en con escenas de sexo? Los jugadores de ajedrez no buscan eso en su ajedrez. ¿Por qué la mayoría de juegos de rol ambientados en fantasías medievales poseen personajes femeninos con pechos grandes y armaduras carentes de toda coherencia?  Creo que a estas alturas la cosa empieza a encajar ¿no? Sobre todo cuando piensas que por muy diferente que sea el origen, estos dos juegos de rol ambientados en fantasías medievales…

…los dos tienen el mismo problema si lo que quieres es luchar contra el “sexismo en los videojuegos”.

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One thought on “Hurrr hurrr este juego es sexista, este no hurr hurr

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