Análisis: Mark of the Ninja

  • Género: Sigilo
  • Desarrollador: Klei Entretainment
  • Editor: Microsoft
  • Plataformas:  X360 | Steam (ver. analizada)
  • 16.10.2012.

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En una era en la que los juegos de sigilo se limitan prácticamente a juegos de alto presupuesto con las técnicas gráficas más avanzadas que tontean con el género de la acción y la cinematografía, el estudio indie Klei pretende revitalizar el género con un modesto juego 2D de sigilo puro y duro sin matices. ¿Es un puñado de pasos atrás o el soplo de aire fresco que necesitaba el género? Continúa leyendo para conocer nuestras conclusiones.

Un golpe de gracia desde la sombra.

En Mark of the Ninja cuando te pillan tienes dos opciones: escapas y te escondes o mueres. La masacrar al enemigo no es una opción. No hay más armas que una espada que sólo puedes usar cuando estás oculto. No hay un sistema de contraataques. No hay nada que te permita combatir si te atacan. Mark of the Ninja no funciona así. En este juego, los enemigos son la presa, no un oponente. Están ahí para que les lleves a su fin antes de que ellos sepan qué es lo que acabó con ellos, no para que midas tus fuerzas. Eso no tiene sentido. Manejaremos a nuestro shinobi tratando de infiltrarnos en grandes mapas con distintos objetivos que debemos cumplir sin ser abatidos por los enemigos, cosa que es difícil de evitar si eres detectado. Tu mejor herramienta para lograrlo es la oscuridad: mientras permanezcas en ella serás prácticamente invisible.

La meticulosidad es la única forma segura de proceder. Un acto impulsivo suele terminar en desliz y el juego no los perdona.

Moverse entre las tinieblas es sencillo. La agilidad ninja se retrata en este juego en una habilidad portentosamente magnética para pegarse a paredes y techos. Pero tenemos muchos más ases en la manga que ese. A lo largo de nuestro paso por el juego, éste no dejará de ofrecenernos nuevas herramientas en forma de armas y habilidades. Todas ellas pueden mejorarse antes de iniciar cada nivel e incluso a veces durante la propia partida en puntos específicos. No es un sistema de mejoras especialmente desarrollado o interesante. Pero lo mejor es que a medida que el juego te va mostrando nuevas armas, tu puedes elegir cuales llevar. Las implicaciones que tiene esto son inmensas. La cantidad de combinaciones de equipamiento que puedes llevar son escasas, pero cada una plantea estilos de juego muy diferenciado. No existen limitaciones en cuanto a cuales puedes elegir una vez están todas disponibles, lo que se traduce en una enorme libertad para superar cada situación. de forma exitosa. Ninguna combinación garantiza un éxito más sencillo que cualquier otra.

Esto es gracias al variado diseño de escenarios, que propone situaciones muy distintas  de forma casi constante e introduce nuevos elementos desde el principio hasta el final del juego. El juego no abusa de ningún concepto, pero los explora de forma suficiente y la presentación casi constante de conceptos nuevos hace del ritmo uno de los aspectos más sobresalientes de este título hasta el punto de rozar casi la perfección. No es ni muy largo ni muy corto: dura lo suficiente para que puedas experimentar todo lo que tiene que ofrecer sin que sientas que has pagado de más.

El estilo de juego resultante de todo esto pone de relieve las similitudes del género con el de los puzzles cuando se aleja de alternarlo con géneros más centrados en la habilidad que en la planificación. La gran parte de Mark of de Ninja se da en este marco de planificación y proceder meticuloso en lo que lo que prima es averigüar que hacer y cuando y en este respecto este producto sube el listón muchísimo hasta el punto de que la mayoría de juegos con elementos de sigilo saldrían muy mal parados en la comparación. Pero por desgracia existe un aspecto del juego se que vuelve más recurrente a medida que avanza: un plataformeo exigente e impío que desluce el conjunto del juego mucho más de lo deseable. No es el diseño o la ejecución de estos elementos lo que hace que no funcionen: es simplemente que el sistema de juego no está preparado para soportarlos.

Antes comenté que nuestro ninja tenía una habilidad magnética para pegase a las superficies. Esto es genial durante la infiltración, porque permite actuar desde distintos frentes y está muy bien integrado en el diseño de niveles. Pero cuando se pide al jugador que cambie de superficies de forma rápida o ágil como sucede en las secciones de plataformeo, el jugador solo ejercita su paciencia. El diseño del juego acierta al hacer de los movimientos del ninja algo pausado y meticuloso, pero fracasa enormemente cuando le pide al jugador que use un sistema pensado para proceder lentamente para enfrentarse a obstáculos que requieren una gran capacidad de reacción y precisión. Simplemente los movimientos del ninja son demasiado lentos, sus saltos demasiado imprecisos y la penalización por fracasar demasiado grande como para que estos segmentos puedan ser llevados a cabo de forma fluida y agradable. Aunque podrían haber aportado variedad, termian siendo una molestia que interrumpe un juego que de otra manera hubiese sido magistral y que realmente lo es en el campo en el que se ha concentrado dedicarse. Sin embargo, al querer agitar un poco una fórmula que funcionaba ha terminando empañando la sensación de entretenimiento general.

¡Silencioso pero vistoso!

Es imposible hablar de Mark of the Ninja obviando el enorme trabajo de animación del que hace gala. Todos los movimientos son fluidos y naturales con un ritmo muy agradable y estilizado que da a todos los personajes un toque muy orgánico a pesar de lo estilizado del conjunto.

El diseño de los personajes es un tanto irregular y aunque no fracasa en ningún momento tampoco es especialmente llamativo en ningún momento. Esto es debido a que al transcurrir una parte nada despreciable del juego en oscuridad su diseño debía de ser facil de delinear para que el jugador pudiese reconocerlos con facilidad y se ha trabajado bastante bien para una limitación más grande.

El negro también tiñe la mayoría de los escenarios durante la partida, pero en vez de hacer del juego algo soso, les ha dado a los desarrolladores la oportunidad de trabajar los fondos con unos resultados muy buenos.

El contraste de las siluetas oscuras con los fondos vibrantes y recargados le da personalidad visual a Mark of the Ninja.

Todo esto se suma en una ambientación muy interesante que potencia los mejores aspectos del juego con una música que si bien no destaca, acompaña adecuadamente cuando hace acto de presencia.

Traiciones, clanes y tatuajes. 

Todo comienza con nuestro protagonista, un ninja del clan Hisomu, recibiendo un tatuaje con poderes místicos -la marca que da nombre al título. La tinta especial sobre la piel del ninja le otorgará sentidos y habilidades más allá de las capacidades humanas, pero no sin cobrarse un alto precio: aquel que acepte la marca deberá suicidarse antes de convertirse en un peligro para el clan. Al poco de recibirla, el clan es atacado y el ninja pone sus nuevas habilidades en práctica, expulsando a los intrusos. Su siguiente tarea será vengarse de los saqueadores.

La historia se desarrolla entre capítulos y va un poco más allá de ofrecer un contexto para el juego. No se perfila como uno de los aspectos más predominantes o interesantes del juego, como parece ser tradición entre los juegos de sigilo recientes más populares. Aunque no es especialmente inspiradora a lo largo del juego, sí es usada de forma muy inteligente para crear un cierre que evita elementos que este juego no necesita y resultar igualmente climático sin tener que recurrir a un jefe final o a una larga secuencia de exposición narrativa que aleje al jugador del juego arrebatándole el control.

Conclusión.

Mark of the Ninja es un retorno exitoso a la infiltración más pura en la que no ser visto es la única alternativa. Su éxito en este departamento es tan grande que sus errores cuando se aleja de ello son demasiado notorios, pero eso no lo aleja de ser un juego excepcional. Deliciosamente diseñado, con una apariencia personal que hace gala de unas animaciones hipnotizantes, un sistema de puntos que recompensa el avanzar sin tan siquiera eliminar a los enemigos y penaliza el enfrentamiento directo y una conclusión muy bien llevada Mark of the Ninja es un juego muy bien llevado y generalmente muy justo con sus propias normas que hará las delicias de los aficionados al género y entendrá cosiderablemente a cualquier otro.

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