“…Choke on it”.

Mucha gente ha hablado sobre Phil Fish y sobre si su ragequit eran justificado o no.  La mayor parte del debate gira en torno si lo gilipollas que le parecía a una fracción del público justifica el abuso al que fue sometido a través de internet. Pero creo que ese no es el asunto que ha hecho que Phil Fish haya tomado la sonada decisión de abandonar el mundo de los videojuegos como desarrollador. Creo que merece la pena analizar el desencadenante de su reacción -lo que él probablemente definiría como la gota que colmó el vaso.

Un día de estos en Twitter, Jonathan Blow (creador de Braid) comenta que está desgastado de que los medios no paren de enviarle mails para preguntarle qué opina de X temas para poder publicar su opinión como noticia. Phil Fish respalda a Blow en su opinión en un par de tweets. Ambos se preguntan qué motiva tanto a los medios y la conversación se alarga un poco más en su brevedad.

Fast forward a unos días más tarde. En el podcast de Gametrailers.com un colaborador de la web, Marcus Beer, conocido por su vídeo-columna de opinión Annoyed Gamer decide tocar el tema dedicando unas palabras a ambos desarrolladores. Beer, que trabajó como relaciones públicas antes de dedicarse al periodismo, sostenía que la conducta por parte de ambos (o “BlowFish”, como decidió llamarlos) era inadecuada.

Su argumento exponía que, en tanto los medios ayudaban a difundir la existencia de los juegos que ambos crean, ellos debían entender que era natural que los mismos medios se interesasen por sus opiniones para generar contenido dado que, según Marcus, la prensa y los desarrolladores se encuentran en una relación de mutuo beneficio: unos obtienen publicidad y notoriedad para sus juegos y los otros contenidos para sus sitios web. En su opinión era lo lógico por parte de “Blowfish” querer mantener el estatus quo y sus quejas no eran para él otra cosa que lloriqueos sin fundamento. Como desarrolladores de productos de éxito, concluía Beer, era normal que pasaran a ser una figura pública y que era natural para personas maduras aceptar este hecho en vez de quejarse por ello.

Marcus Beer durante uno de los videos de su serie semanal de opinión.

El mayor problema de todo esto no fue tanto el mensaje que Marcus lanzaba a Blow y Fish, sino las formas en las que el mensaje se formuló que estuvieron cargadas de animadversión e incluso algún que otro insulto.

Poco después Phil Fish respondía al propio Marcus en Twitter en términos similares y al pasar unas horas cerraba su cuenta al público. El siguiente paso fue cancelar el desarrollo de su próximo juego, declarando que era el fruto de una campaña de persecución continuada y que su intención era alejarse de la industria de los videojuegos de forma total.

Personalmente considero que esta decisión de Fish ha sido probablemente correcta. Si hay algo en lo que esté dispuesto a dar la razón al creador de Fez es que en que el acoso sufrido por su persona a través de Internet ha sido excesivo e injustificado en términos de volumen y gravedad. Sin embargo buscar la causa de la desgraciada cadena de acontecimientos me lleva directamente a dar la razón a Marcus Beer en su planteamiento fundamental.

Y es que la causa de este acoso ha sido fruto fundametalmente de la incapacidad de asumir y manejar su imagen pública, que es la cuestión de fonde en el argumento del autor de Annoyed Gamer. No sostengo que Fish no esté en su derecho de tener y exponer una opinión sobre las cosas. Todo el mundo puede y debe hacer eso. Sin embargo a la hora de tratar este tema de forma pública todo funciona de forma un poco distinta cuando recibes atención por ser el creador de un producto de éxito al que por norma general se le atribuye una calidad destacable. Es lo que se llama una actitud profesional. El hecho de que Phil Fish hable como la mitad de los pobladores normales de Internet no lo convierte en uno.

Polytron, compañía dirigida por Phil Fish.

Personalmente no tengo ningún interés en Fez como juego y es por eso que no lo he comprado ni probado nunca. Creo que aspectos personales de los profesionales no son un motivo para juzgar de manera negativa (o positiva dado el caso) su trabajo. Creo que todos nos pondríamos en manos de un determinado cirujano si sólo él pudiese solucionarnos un problema independientemente de que no estuviésemos de acuerdo con sus ideas o su forma de plantearlas. El hecho de negar o boicotear el producto generado por alguien simplemente por su trasfondo personal me parece un acto pueril: día a día consumimos todo tipo de servicios y productos que pueden haber sido realizados en parte o en su totalidad por personas que no serían de nuestro agrado, pero no llegamos a plantearnos qué productos deberíamos evitar para no apoyar económicamente a las personas que podríamos considerar desagradables.

La razones para esto son simples: conocer cada aspecto de cada persona que elabora todo lo que consumimos es un proceso imposible y si no lo fuera, en la sociedad diversificada y globalizada en la que vivimos sería demasiado sencillo encontrar alguien que no consideramos merecedor de nuestro apoyo económico. Mantener el tipo de filosofía que se aplica a Fez de forma consistente como la lógica dicta nos llevaría probablemente a tomar la decisión de autoabastecernos de forma completa. ¿Recordáis aquel boicot a los productos catalanes que cierto sector del resto de España pensaba llevar a cabo como protesta ante la idea de los nacionalistas catalanes de que los impuestos recaudados en Cataluña no se repartieran al resto Comunidades? La aplicación de la lógica tras el boicot a Fez al resto de cosas haría de vosotros una persona que pretende llevar a cabo el boicot a Cataluña en un mundo en el que todos los productos serían catalanes. Simplemente no consumiríais nada.

Sin embargo claramente mucha gente no comparte mi visión de la separación entre rasgos personales y méritos profesionales -o si lo hace, Phil Fish debe ser la excepción que confirma la norma. Fish no solo ha visto a un sector de consumidores organizarse para evitar la venta de su producto sino que ha sido consistentemente acosado en la red de forma directa. Sin embargo el acoso ha sido la cuarta fase en la cadena de acontecimientos.

Fish siempre se ha considerado a sí mismo “la voz del jugador moderno” y ha actuado en consecuencia tratando de sentar cátedra con sus opiniones. Incluso ha ido más allá con la forma de plantearlas eligiendo ser excesivamente hiperbólico, exacerbado y en muchos casos gratuita e innecesariamente ofensivo, lo que a los ojos de muchos desacreditará su opinión. Sin embargo la insistencia de Fish en actuar de esta manera -probablemente fruto del rechazo a la misma- ha terminado no solo por deslegitimar su opinión ante sus detractores sino a convertirle en un indiseable a un nivel mucho más personal y que de alguna forma ha dispuesto a una fracción de la audiencia a realizar de forma muy activa un acoso con el objetivo de afectarle a él y su trabajo.

Cómo Fish espera que la gente lo vea cuando se pronuncia sobre algo.

Como la gente generalmente lo ve después de oír lo que tiene que decir y la forma en la que lo hace.

Todo vuelve a la aserción de Marcus Beer respecto a la incapacidad de Fish de entender su posición y el concepto de su propia imagen en términos de figura. Fish desea ser capaz de ser el portavoz de una generación de jugadores y tener una gran repecrusión, pero rechaza y se muestra molesto ante la perspectiva de ofrecer declaraciones. Quiere que la gente acepte sus formas, pero reacciona con un histrionismo digno de sus acosadores cuando Annoyed Gamer le habla en los mismos términos. No desea que nadie se tome en serio sus opiniones más que las de cualquier otro tío en internet diciendo sandeces, pero quiere ser reconocido como excepcional.

Es esta contradicción y su constante exageración lo que hace de él un gran descubrimiento enorme para la prensa de videojuegos en su estado actual. Las publicaciones se interesan por su capacidad para generar polémica y animadversión (elementos que atraen muchos clicks, que es lo que cuenta), no porque lo que Phil tenga que decir sea interesante o consistente:

Sin embargo he aquí otra contradicción y es que este señor disfruta enormemente la atención que se le profesa, pero renuncia a ser un mono de feria cuando realmente es la única forma que ha tenido de obtener atención desde que su juego saliese.

Este no es el primer texto que hay sobre este tema y para ser honestos, para cuando esto salga llegará bastante tarde a la fiesta, pero la mayoría de los artículos que estoy leyendo al respecto lamentan enormemente la decisión de Fish de abandonar la creación de juegos, alabando su creatividad por encima de sus, insustanciales y perecederas faltas de respeto frente a la eternidad y calidad del producto que creó y asimismo lamentando el hecho de que fuera tan prominentemente acosado por la comunidad.

A veces pienso que el logo de Fez es tan complejo para que nadie pudiese transformarlo en “Feces”

Sin embargo este enfoque solo me parece adecuado para quedar bien y se me antoja enormemente falto de honestidad y realismo. Despedir a Fish diciendo que es una gran pérdida para el sector por su potencial y creatividad puede parecer un halago lleno de aprecio por su trabajo. Queda muy bonito pero parece obviar el motivo al que Fish apunta como causante de su retirada: su hastío de la industria y todo lo que conlleva formar parte de la misma. Desear que Fish permanezca en la industria o considerarlo una pérdida es un acto de egoísmo, dado que el bienestar del propio Phil depende del hecho de no formar parte del mundo de los videojuegos. Quizás vosotros perdáis como consumidores, pero Phil Fish gana como persona.

Respecto al acoso recibido por Fish, no pretendo hacer de él un problema menor, pero me temo que la única diferencia entre Phil Fish y los que lo acosan es simplemente una ventaja numérica a favor de estos últimos y creo que el hecho de que el creador de Fez y sus acosadores encajen en un mismo perfil nos permite ser un poco más reduccionistas a la hora de abordar el tema. La simplificación que yo elijo a la hora de tratarlo es “Dios los cría y ellos se juntan”.

La actuación de Marcus Beer se situa en el mismo parámetro y existe una gran porción de verdad en la respuesta que Fish le dirigió por Twitter. El trabajo de Marcus es parasitario en tanto que depende enormemente de lo que terceras personas hagan, limitándose a juzgarlas desde una posición de autoproclamada superioridad potenciada por el apoyo de un medio como Gametrailers. Si bien no ha recibido una prensa tan negativa como Fish a pesar de ejercer el mismo papel de mono quejica mediático de formas pobres y comportamiento histriónico es por dos sencillos motivos: el primero es que no se enfrenta a su audiencia sino que critica lo que cree que ellos quieren oír criticado y el segundo es que reconoce y abraza su condición de mono bailarín a cargo de un clan gitano de singlo XXI, una condición a la que Fish estaba en su derecho de renegar -algo que nunca realmente supo hacer- por mucho que Beer acierte en que su relación con los medios ha de ser bidireccional. Dicho esto, nada le exime de ponerse ante mis ojos al mismo nivel que Fish en lo que este asunto concierne, con todas sus consecuencias.

Nada se pierde con la marcha de Phil Fish del mundo de los videojuegos. Hizo su juego apenas soportando la presión del proceso y para después no soportar ni saber manejar su propio éxito. Quizás Fez 2 no salga nunca, pero, dado que ningún juego existe para el consumidor hasta que no sale, no hablaría de pérdida. Los consumidores salimos ganando. Nos quedamos con Fez. Phil sale ganando, pues obtiene una oportunidad de recuperar un poco de su estabilidad mental y poner su autoestima bajo control.

No es una gran pérdida para el mundo de los videojuegos como muchos buenistas nos quieren hacer ver. Es solo una reacción de una persona fuera de control. Phish aborrece el desprecio que se le profesa, pero adora la oportunidad de suministrar sus dosis a los demás y me atrevería decir que probablemente haya cierto grado de compulsión en su comportamiento público. Por eso creo que volverá: nadie le hará caso si no sigue haciendo lo que hasta ahora ha sido el mayor logro de su vida.

Pero por ahora, su propio éxito se le ha atragantado de la misma forma que él deseara que se atragantasen otros con otras cosas en otros tiempos.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s