Pablito clavó un clavito

¡Fanboys!¿Qué es un fanboy? Un fanboy es muchas cosas, pero ¿Por qué recurrir a la descripción, a una aburrida lista de adjetivos insulsos, tediosos, vacíos, repetitivos, exagerados, rimbombates…? Bueno, supongo que habéis cogido la idea. ¡Fanboys! ¿Por qué limitarse a calificarlos cuando nuestra lengua es rica y flexible? ¿Por que no usar un símil? Un retrato simpático mediante una figura que todos conocen. 

Y es que el Fanboy es como un señor carpintero. Sabes cuando está trabajando, pues oyes ese ruido que les caracteriza, ese golpeteo alborotado y regular cuya exposición prolongada causa un gran dolor de cabeza y una desidia no menos despreciable. Tanto el fanboy como el carpintero basan su vida en golpear con sus martillos de forma cansina y constante bajo la convicción de que algún día llegará ese golpe final que transforme la madera en el mueble que ellos desean que sea.

Pero no usan toda la madera que se les da, por supuesto. Con su sierra sesgan y recortan la madera que no consideran útil para confeccionar lo que para ellos será el único mueble que merece la pena, la única silla en la que sus posaderas reposarán.

Pero aunque la sierra y el martillo son importantes, utensilio fundamental del fanboy carpintero es el clavo al que dan dos usos sin los que no podrían existir. El primer uso es el vudú, el usarlo para sellar los ataúdes de lo que consideran un fracaso o simplemente les incomoda. El segundo es agarrarse a él con fuerza aún cuando su silla se tambalea y el clavo tiene una temperatura muy superior a la deseable. Siempre hay un clavito extra que sirve de asa cuando las patitas del taburete tiemblan en casa del carpintero fanboy. El clavo varía según el autor del mueble: puede ser Soul Sacrifice, The Conduit, Aliens – Colonial Marines, el nuevo juego de Monolith Soft, The Last Guardian, Crimson Dragon… Sea de la escuela que sea, nuestros queridos carpinteros siempre podrán poner un clavito en la madera más dura y en la silla más temblorosa, aunque muchas veces, cuando el tembleque es superlativo el clavito se retuerce sobresaliendo hacia el trasero del que a él se agarra aunque queme como un brasero. ¿No es lo esperable en circunstancias tan inestables?

¿Quienes somos nosotros para poner en duda la maña de un profesional de la manipulación de la madera, experto en su transformación?  Estas cosillas pasan, a veces de tanto poner clavos alguno se escapa y cae donde no debe pinchando alguna nalga incauta de algún carpinterillo que creyó que su trabajo es infalible. Pero aún con el culo sangrante no reconocerán su error y a cortar más madera,a poner más clavos y a golpetear hasta que te estalle la cabeza se dedicarán, creando más muebles picudos, temblorosos e incómodos que ellos verán perfectos y brillantes.

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