Análisis: Anarchy Reigns

  • Género: Beat’em up | Multijugador
  • Desarrollador: Platinum Games
  • Editor: SEGA
  • Plataformas: X360 | PS3 (ver. analizada)
  • 11.1.2013

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Lo último de los creadores de Bayonetta y Vanquish ha hecho esperar. Tras su estreno en tierras niponas, SEGA lo hizo desaparecer de las listas de lanzamientos occidentales. Su desembarco se fijó, para enojo de muchos, a principios de este nuevo año. Afortunadamente, la editora supo transformar el disgusto en aplauso en cuanto comentó que el retraso se compensaría con lo que acabó siendo un generoso descuento del en un 50% sobre el precio original de Anarchy Reigns.

Al parecer, hasta mamporros salen más baratos a principios de enero.Y precisamente esto es lo que define este juego: la generosidad y el regalo desinteresado. ¿De qué? os preguntaréis. Pues de piñazos y palizas, claro. En el reino de la anarquía cualquier momento, cualquier lugar y cualquier ángulo es perfecto para un donante desinteresado de violencia. Pero, ¿agradará esta ensalada loca de contusión y sangre al paladar exigente? Continúa leyendo para hacerte una idea.

Y la locura se tornó anarquía.

Nacido como la secuela espiritual de MADWORLD (Wii, 2009), Anachy Reigns recupera multitud de elementos del que fue el primer título de Platinum Games. Al igual que su ópera prima, la historia sigue los pasos de Jack Cayman, un rudo cazarrecompensas con  una máquina por brazo y una motosierra como su complemento estrella. Sin embargo Jack deberá de compartir su protagonismo no solo con Leo, que también posee su propia campaña, sino también con otros 17 personajes que podremos encarnar en el multijugador de este título. Algunos reconocerán viejas caras, pero la gran mayoría son nuevos.

Y es que el multijugador on-line es la pieza central de este “brawler”, concentrando la mayor parte del contenido del juego en una cantidad apabullante de modos y variantes. Desde combates uno contra uno a batallas campales con dieciséis jugadores, pasando por clásicos como captura la bandera o el rey de la colina por equipos… la lista parece interminable, pero también es un tanto conservadora. Tampoco es un problema, pues la misma naturaleza del juego como beat’em up le da un giro muy particular a reglas conocidas. Y por si eso no colmara vuestra necesidad de exotismo, siempre quedará el notable DeathBall, un cruce de violencia y deporte de equipo cuya originalidad lo aleja del resto.

El nivel de actividad mamporril está por las nubes.

Pero el modo de juego no será la única elección a tomar en Anarchy Reigns, siendo un juego con un plantel de personajes razonablemente variado. Siguiendo el legado de MADWORLD cada personaje posee dos formas distintas de atacar: haciendo uso de su cuerpo para propinar golpes y ejecutar secuencias o haciendo uso de su arma letal, una firma de cada personaje con la que se sellarán muchas muertes. Por fortuna o por desgracia, este último recurso está limitado así que tendremos que ingeniárnoslas para encontrar formas alternativas de causar estragos. Pero estamos de suerte: una de las señas de identidad del juego Wii reaparece en este título. Podremos interactuar con varios objetos del escenario agarrarlos para usarlos como arma, lanzarlos… la ventaja táctica que otorgan no es nada despreciable, y en más de un combate el factor decisivo será ese neúmatico de tractor con el que inmovilizaste a tu rival o esa señal de tráfico que clavaron en el cráneo.

Pero aún con sus particularidades, el juego sigue convencionalismos que funcionan: ataques fuertes y flojos, lanzadores, agarres, guardias y esquivas están a nuestra disposición también. Es reseñable cómo un juego que permite tal variedad de acciones no se ve lastrado por un control excesivamente complejo. Aunque eso no lo hace o un juego fácil o exento de fallos, más bien al contrario.

Hecha la ley, hecha la trampa.

La carta de presentación de Anarchy Reigns, su nombre, es su mejor definición. Este juego es el caos. Pero no se debe caer en la trampa de pensar que este juego va con la verdad por delante.

Trastear con el modo de práctica revelará la existencia de una serie de combos, a disposición del jugador, dependiendo del personaje. Experimentar y crear combinaciones se antoja sencillo y combinar sabiamente nuestros golpes normales con los del arma asesina es devastadoramente efectivo. Sin embargo,poco hay más lejos de la realidad; el caos que domina el multijugador del juego hace que el “combeo” sea una táctica que solo funciona de forma muy eventual. El gran numero de jugadores pegando, coches volando y eventos sucediendo durante la partida -por no hablar del sistema de fijado de oponentes, que dificulta enormemente poder batallar contra varios a la vez-  hacen que un enfoque clásico del combate sea la filosofía del perdedor.

Esto es tanto la mayor virtud y defecto de Anarchy Reigns. Por el lado positivo tenemos un juego enormemente divertido y diferente, capaz de gratificar y complacer a quien se sumerja en él. Pero esta virtud se ve menguada por el hecho de haber hecho un juego distinto y haberlo presentado como uno más. Planteado de forma algo contraintuitiva  sumergirse en sus placeres puede ser algo complicado y hasta frustrante, especialmente si sufres alguna jugarreta (muy eventual) de la cámara o si el lag (muy habitual) te deja vendido.

Cuidar tus espaldas se recomienda aunque seas un mutante musculado y feo.

Anarchy Reigns no trata sobre zambullirse en la anarquía, no es un juego en el que a más porrazos repartidos más ratos pasan divertidos. Para disfrutar del multijugador de este título hay que hallar orden en la anarquía y saber cuándo y cómo manipularla. Pensar en qué momento hay que usar tal o cual objeto, observar el mapa para controlar cualquier amenaza, elegir un estilo de juego y habilidades que lo complementen o refuercen y saber usar el caos irreductible para escapar cuando es necesario. Todas estas cosas parecen obvias y simples, pero en el fragor de la confusión y los golpes dejarse llevar es algo fácil y aprender a dominar cada momento será un reto para muchos, entre los que se encuentra un servidor.

Sin embargo no hay fallo en este juego que sea tan flagrante como la falta de un modo multijugador local. No solo el juego lo pide a gritos, sino que incluso MADWORLD lo incluyó ¿Por qué no llevarlo a este juego también? Haya o no respuesta a esa pregunta, los hechos son igual decepcionantes.

Arriba, el chico nuevo, Leo. Abajo Jack Cayman, que ha ganado algo de color desde MADWORLD.

En cuanto a la campaña, como se mencionó antes, se nos da la opción de encarnar dos personajes Jack o Leo. Escojamos a quien escojamos, nos espera un camino de masacres por distintas fases que siguen la estructura de MADWORLD: recorreremos distintos escenarios machacando mutantes muy muy feos hasta que nuestra puntuación desbloquee eventos. Estos pueden ser normales, lo que quiere decir que pueden repetirse durante el transcurso de nuestra partida para aumentar puntos. Existen eventos argumentales, que no solo nos mostrarán la historia del juego, además nos darán la oportunidad de desbloquear nuevos personajes. Una vez completados todos ellos, dejamos atrás la fase, repitiendo el ciclo de nuevo. El número de etapas en sí mismo es bastante escaso y los eventos propuestos distan mucho de la diversión sin complicaciones del juego de Wii, llegando a perfilarse como tediosas por momentos. Aún más decepcionante es que a pesar de disponer de dos campañas, ambas poseen un contenido que roza lo idéntico, visitando los mismos escenarios -que verás en el multijugador también- y realizando el mismo tipo de tareas.

Milongas y cyborgs.

¿Por qué dos campañas, entonces? Anachy Reigns nos ofrece conocer los dos lados de una misma historia: una carrera de ratas por la cabeza de un hombre, Maximillian Caxton.

La cadena de acontecimientos comienza con el asesinato de la hija de Jack a manos de este sujeto. Un tipo enorme con una motosierra en su brazo de metal no consiente eso y… bueno, ya sabemos como acaban estas cosas.

Leo por su parte representa la parte legítima de la justicia. Como parte de una unidad de élite cyborg que mantiene el orden en un mundo arrastrado al caos y en el que la mutación, la toxicidad y la demencia son la única cara de la realidad, el deber de Leo y sus compañeros será ajusticiar a Max. Sin embargo, Leo parece tener otros planes.

A pesar de que el trasfondo de Leo es algo más rico, realmente ambas historias tocan las mismas motivaciones y contradicciones para ambos personajes y estas terminan por funcionar mejor con el personaje de Jack, cuya historia se antoja sorprendentemente flexible en cuanto a tono en comparación. Por si mismas, ambas historias son moderadamente entretenidas, pero lejos queda de la agradable sorpresa que nos brindó Yasumi Matsuno (Vagrant Story, Final Fantasy XII) a cargo del guión de MADWORLD.

Desgraciadamente, la exposición falla enormemente. Gran parte de la historia se nos presenta mediante cabezas parlantes semiestáticas. Los diálogos tampoco son especialmente brillantes y la mayor parte de ellos se alargan de forma poco recomendable sobre el anodino tema de cómo de fuerte nos vamos a pegar todos. Lo peor es que ni siquiera se pueden saltar, así que terminará por convertirse en un suplicio recurrente. Es una pena, porque las producción de las (no muy habituales) cínemáticas está muy por encima de lo que viene ofreciendo Platinum Games y es de hecho es uno de los elementos más destacables de su presentación.

Color y borrosidad.

La estética de MADWORLD fue uno de los elementos que más personalidad aportaron al  título. Anarchy Reigns prescinde del aspecto tintado y suma más colores a su paleta por una simple razón: el juego quiere que reine la anarquía y no la epilepsia.

Si bien el nuevo estilo artístico hace que el juego sea mucho más fácil de asimilar visualmente, es impactante lo inferior que resulta  a su antecesor, aún siendo proyectado sobre una máquina más capaz.

Las cinemáticas te hacen olvidar por un momento muchos de los defectos visuales presentes.

Los escenarios poseen algunos momentos interesantes y el trabajo conceptual no es malo, pero por desgracia en su traslación al juego han perdido mucha chispa. Nos encontramos con áreas muy vacías y poco inspiradoras, que adolecen de una carga de texturas de esas que crean historias para contar a los nietos. Quizás si te dejas hoy el juego encendido, ellos mismos puedan verlas a su máxima resolución cuando alcancen edad suficiente. Solo hay una forma de saberlo.

Uno de los fantásticos artworks de Anarchy Reigns. Jugando no encontrarás un lugar tan interesante.

El aspecto más positivo en términos gráficos son los diseños y modelados de los personajes principales. Llenos de detalles curiosos e ingenio, sus piezas mecánicas tienen un efecto casi hipnótico al moverse, encajar unas con otras, desenroscarse… es un verdadero placer observarlo en la galería del juego, una parada imprescindible.

El resto de elementos tridimensionales muestra niveles bastante bajos, especialmente los enemigos más comunes. Honestamente es un título poco espectacular visualmente. Tiene sus toques llamativos, pero no lograrán convencer a las masas de que existe una belleza oculta en lo que este juego muestra.

Lo más destacable del envoltorio del juego viene de mano de su audio. Como MADWORLD antes que él, Anachy Reigns cuenta con música creada ex profeso por diversos artistas del mundo del hip-hop que da al juego una atmósfera muy especial, aderezada con un poco de smooth jazz aquí y allá. Sorprendentemente bien realizada, divertida y capaz de motivar a cualquiera a repartir unos cuantos guantazos, recomiendo su escucha de forma separada: es una de las pequeñas joyas que ha dado esta generación. Mención a parte merece el esfuerzo extra de SEGA de ofrecernos los diálogos hablados de este juego en castellano con un cásting y actuaciones bastante dignas. El doblaje inglés sigue siendo altamente recomendable, en cualquier caso.

Conclusión.

Anarchy Reigns es un juego notable con gran potencial, pero que arrastra demasiados fallos como para recomendarlo fácilmente. El jugador debe desear comprender un juego que parece deliberadamente confuso y caótico y ser condescendiente con otros tantos fallos y faltas para poder disfrutarlo. Una vez se hace esto, el juego ofrece toneladas de diversión gratificante, pero es un sacrificio que el jugador no debería por qué hacer.

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3 thoughts on “Análisis: Anarchy Reigns

  1. Aún no me he hecho con él por diversos motivos, y leyendo el análisis la verdad es que esperaba un producto muchísimo más redondo en absolutamente todos sus aspectos.

    Parece como si el juego solo fuese realmente disfrutable si eres capaz de superar ese ‘caos’ y te centras en el multijugador, así que en algún momento habrá que jugarlo para comprobar de primera mano sus virtudes. Eso si, sangrante que no haya multijugador local.

  2. Lo tengo que comprar porque soy una putita de Clover… Digo… Platinum pero el análisis me ha dejado algo frío. Parece que le pase igual que al PlayStation All-Star, que está totalmente enfocado al online.

  3. Releyendo el texto me ha quedado muy negativo. El juego a mi me ha gustado, pero cuesta muchísimo meterse en él y tiene cosas por limar. A mi me encanta pero existe una barrera de frustracion que hay que superar para sacar de este juego la chicha. No creo que se pueda poner una gran nota a un juego que te pide eso, pero no está para catearlo. Yo estoy bastante enganchado.

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